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Cosas que me hubiera gustado saber antes de ser diseñador

Echando la vista atrás, llevo dedicándome profesionalmente al diseño gráfico algo más de una década. Como en todas las profesiones ha habido días mejores y otros más complicados, es un mundo apasionante, que te atrapa más allá del horario laboral y que en ocasiones hace que las personas cercanas tengan que aguantar mis historias sobre tipografía, o una pequeña discusión sobre si su jersey es marrón o gris cálido (desde aquí gracias por soportarlo con una sonrisa).

Puedo decir que me encanta ganarme la vida de esta manera, pero en este post me gustaría enumerar una serie de circunstancias que sí me hubiera gustado conocer antes de emprender mi camino profesional, cosas que se van descubriendo en el día a día, que a veces te hacen rabiar, o que simplemente no esperabas.

Es posible que si estás empezando en el mundo del diseño este artículo te sirva para estar más prevenido, o si eres colega de profesión te sientas completamente identificado. Lo que es seguro es que todo diseñador se ha enfrentado (o lo hará) a alguna de estas situaciones, pero afrontándolas con paciencia y algo de filosofía hay que aprovecharlas para crecer.

 

Todo el mundo sabe diseñar

Terminas tus estudios y llegan los primeros proyectos, con toda la ilusión del mundo te dispones a dar la mejor versión de ti, y te das de frente con esta realidad. Es casi seguro que cualquiera a quien enseñes tu trabajo lo valorará, o incluso te propondrá cambios o sugerencias que tu orgullo de diseñador no te permite llevar a cabo.

Con los años he aprendido que la experiencia te da la soltura para justificar tus decisiones, es obvio que todo el mundo tiene una mínima cultura visual, pero ser capaz de explicar el por qué de una propuesta en ocasiones es vital para que el cliente la entienda y la acepte.

 

No serás diseñador hasta dentro de 10 años

La primera vez que alguien me dijo esa frase, obviamente alguien con muchísima más experiencia que yo, lo primero que sentí fue hervir mi sangre de diseñador. Es cierto que no tenía toda una carrera a mis espaldas, pero sí llevaba unos 6 años de experiencia en diferentes puestos y empleos.

“Debes educar el ojo” me decía, y eso solo se gana con los años. Pues bien, a pesar de la indignación que pudiera sentir en un primer momento, con un poco más de perspectiva y unos cuantos años más, he de decir que Manuel Estrada tenía toda la razón del mundo. Esta es una profesión de largo recorrido, con diferentes fases hasta llegar a un estado de madurez.

Además hay que saber reconocer que siempre he aprendido de todos y cada uno de los compañeros que he tenido. En parte la manera de trabajar de cada uno está forjada de detalles que cada una de esas personas nos ha ido dejando sin darnos cuenta. Gracias a todos ellos por su granito de arena (y recuerda que tú también puedes ser fuente de aprendizaje para otros).

 

Existe un diseño para el público y otro para diseñadores

Recién terminados los estudios, el cerebro del diseñador está en efervescencia absoluta, deseoso de crear, de homenajear estilos artísticos y aportar una solución que deje a todos con la boca abierta. Son muchos los canales especializados en diseño gráfico donde colegas muestran sus trabajos más punteros, las publicaciones donde se habla de personajes influyentes en el sector, donde los diseñadores alaban el buen diseño… Y cuando tratamos de presentar una solución que creemos rompedora a un cliente, ¡éste llega y nos dice que no le gusta!

Con esto quiero aclarar, más que una doble vertiente de diseño, lo que realmente hay que hacer es una diferenciación entre trabajo para cliente y proyecto de carácter más artístico. Es una maravilla poder experimentar con la gráfica, pero hay que ser consciente del proyecto sobre el cual se aplica. Es difícil que un cliente quiera arriesgarse en exceso (aunque ojo, sí que hay valientes) o que confíe en la palabra de un diseñador que aún no tiene mucha experiencia. No te desanimes, ese proyecto sin ataduras tarde o temprano llegará.

 

No se puede ser entrenador, portero y delantero

Básicamente te digo que te especialices. Es bastante habitual que en el mundo del diseño se nos pida hacer de todo, desde diseñar un logotipo, a programar la web o preparar plantillas de powerpoint. Sinceramente me parece que esto es un error por dos motivos.

En primer lugar, ya es bastante difícil especializarse en un campo y llegar a ser realmente bueno en él como para serlo en cuatro o cinco a la vez. Esto requiere de unos estudios concretos, de enfrentarse a imprevistos reales que surgen en cualquier proyecto y aprender a resolverlos, de la capacidad de analizar y resolver problemas… No nos confundamos, no quiero decir que no esté bien tener nociones sobre otros campos, o que incluso hagas tus pinitos en otras disciplinas, pero creo que es preferible centrar esfuerzos en hacer una o dos cosas muy bien a hacer cuatro o cinco normalitas.

En segundo motivo es sencillamente por disfrute, en mi caso puedo decir que los proyectos que más me llenan son los relacionados con el Branding y el Diseño Editorial, son dos disciplinas con las que el tiempo pasa volando y que no dejan de darme satisfacciones con cada proyecto nuevo. Esa sensación de bienestar con un encargo es algo impagable.

Para acabar, hay otras tantas situaciones que me vienen a la cabeza, pero me parece que este artículo se haría demasiado largo y no quiero aburrirte, por lo que dejo este hilo abierto para una segunda tanda de cosas que me hubiera gustado saber antes de ser diseñador.

 

Foto de cabecera de Vlad Sargu en Unsplash